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Abel Mendoza ‘Burdeos puede enseñarnos el camino a seguir’

| 13 Julio, 2015
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El Blog Dastatu Rioja Alavesa entrevista al viticultor y bodeguero, Abel Mendoza que vive en la frontera entre dos comunidades que quieren encontrar la manera de convertir al Paisaje Cultural del Vino y el Viñedo en Patrimonio Mundial

En San Vicente de la Sonsierra, a este lado del Ebro, en Rioja Alta, formando parte de La Rioja, Abel defiende un modo de vida, el del viticultor y bodeguero que trabaja los siete días de la semana con entusiasmo. Y disfrutando de los viñedos y de la vida que les circunda.

Dando a probar sus vinos, en el sancta sanctorum de la bodega, cuenta con pasión la herencia que recibió de los suyos. Un trabajo que se alimenta y bebe de la búsqueda continua. “Que la niebla no nos impida ver el suelo”. Un trabajo de muchos. Por eso pide diálogo para toda Rioja. Todo el diálogo que sea posible y más. E información.

ESTRUCTURA FAMILIAR. Maite Fernández y Abel Mendoza trabajan siete días a la semana para llegar a Europa, China y Australia con sus vinos.

ESTRUCTURA FAMILIAR. Maite Fernández y Abel Mendoza trabajan siete días a la semana para llegar a Europa, China y Australia con sus vinos.

.- ¿Qué pone en valor la Candidatura UNESCO?

Desde mi punto de vista pone en valor un modo de vida. La Candidatura UNESCO debe servir para mucho más que sólo dinero. Ser Patrimonio Mundial no debe servir para colocar aquí a Walt Disney, sino que debe representar todo un territorio con una forma de vida y varias formas de hacer. Que sea respetable con el medio ambiente, respetuoso con las personas y una forma humana de vida territorial con el elemento del vino.

Quiero pensar que durante siglos, y hasta que llegamos a hacer tantos números (producción, inversión, venta), todo era muy humano. Nos ayudábamos unos a otros sin ningún problema. Ahora eso está desapareciendo. Parece que tenemos la obsesión de que “si este se cae, vamos a ver si nosotros hacemos más negocio”. No. Quisiera que nuestro territorio se asemejara a una forma cultural de vino, de gastronomía, de todo lo que sea enriquecer el panorama físico de una manera sostenible, de enriquecer también el panorama humano. Hablo de un equilibrio entre el territorio, la gestión del mismo, el clima y el individuo.

.- ¿Estamos lejos de eso, que suena a desiderátum?

Unos pocos estamos en ello. Confío que poco a poco vaya calando en la gente. Esto es algo más que cultivar uvas. Al paisano hay que hacerle sentirse orgulloso del paisaje y de la forma de vida que tiene. Habrá que romper con la idea preconcebida: “el que no sirve se queda para el campo”. Hay que hacerle entender al viticultor que lo que tiene es importante, y que otros se “pegarían” por poderlo tener.

DESDE LOS QUINCE años lleva Abel Mendoza trabajando como viticultor.

DESDE LOS QUINCE años lleva Abel Mendoza trabajando como viticultor.

.- En generaciones como las de tu padre o tu abuelo eso estaba muy claro.

Lo tenían claro, pero es que este modo de vida está ahora amenazado. Amenazado por completo. Algo nos ha pasado, y es culpa de muchos. Pero aquí no hemos sabido mantener este valor. La modernización, en cierta manera, ha conllevado una pérdida de sensibilidad en aras de hacer caja, de producir algo que sirva y rápido. Y el campo, la siembra, es paciencia. Otro poso. En el mundo del vino las prisas no son buenas consejeras.

.- Decías antes que habéis trabajado “a tope” estas últimas navidades…

Es algo que hacían nuestros mayores. Si quieres que esto funcione hay que trabajar mucho. Soy ‘biodinámico’ por obligación. Con 15 años no había ni tractor ni gaitas, y mi padre no tenía carnet. Con 15 años tiraba con el arado para arriba y para abajo, con las moscas, las herraduras, limpia el ganado, dale de comer… Cuando yo pude poner cuatro ruedas de goma para mí aquello fue la leche.

La mecanización no tiene porqué anular lo otro, sino que sirve para hacer más agradable el trabajo. No te dice que lo antiguo es malo y lo moderno bueno. Porque cuando llegó la revolución del acero inoxidable aquello parecía también algo increíble. Al final estamos donde estábamos. Hoy una cántara de vino vale lo mismo que en 1988. Eso sí, hemos conseguido producir mucho más, en un espacio de tiempo más corto y más rápido.

.- La pregunta entonces es ¿cómo volvéis ahora a sentiros a gusto con vosotros mismos?

Sencillamente, sabiendo que esto es una forma de vida, y que debemos sentirnos copartícipes de todo lo que sucede en la zona.

RÍO EBRO a su paso por San Vicente de la Sonsierra.

RÍO EBRO a su paso por San Vicente de la Sonsierra.

.- Vosotros sois de La Rioja, situados entre la Sierra de Cantabria y el Ebro. ¿En qué medida estáis entre “dos mundos”, entre dos comunidades? ¿Podéis ser nexo de unión entre unos y otros?

Nosotros intentamos sumar. Potenciar el modelo para cualquiera que quiera integrarse en él. El mundo del vino sin una sensibilidad especial no va a ser nada. Nos vamos a convertir en toneladas sino somos capaces a izquierda y derecha de impulsar una sensibilidad.

Si localmente, en cada pueblo, logramos que se abra un debate entre los propios productores, sus propias organizaciones, y dejen de pensar en aquello de “hemos de volver a como estábamos en los años de gloria”. Tenemos también los viticultores que ampliar nuestro modo de vida lo máximo que podamos. Esa singularidad se va a lograr no por las fronteras sino por las sensibilidades. Lo único que propongo es un modelo de trabajo a largo plazo.

.- ¿Quiénes son tus aliados en esa tarea?

Son aquellos pequeños viticultores, algunos medianos, que intentan implantar este modelo en sus pequeñas y medianas empresas. Digo “intentan”, porque esto no es una cuestión de la noche al día. Primero hay que formar a los trabajadores que tienen, que están acostumbrados a producir, producir y ganar dinero. Y aquí necesitamos menos mecanización, menos utilización de productos químicos, y hacerles sentir la pasión por lo que es un proyecto para el que trabajan.

GOLONDRINA en el cielo de la Sonsierra.

GOLONDRINA en el cielo de la Sonsierra.

.- El relevo generacional tampoco estará en esa clave

El problema del relevo generacional es que prima lo que yo estoy combatiendo. En esta zona lo que prima es el parné. Cuando un padre transfiere la tierra al hijo es que se cuestiona si queremos tener unas buenas uvas o muchas botellas de vino. Esas decisiones las tiene que tomar el paisano con su mujer. Hay una guerra antigua sobre si esto me lo pagan y cuánto me lo pagan. Mire usted, primero vamos a empezar a hacerlo bien, y vamos a generar territorio. Generemos algo formidable. ¿A quién no le gusta tener unos ribazos con los colores adecuados?

.- ¿Qué buscabas cuando tú empezaste en esta historia?

Bueno, imagínate que con 15 años (cuando a mi padre le dio un infarto y lo dejó tocado de por vida) te transfieren esta responsabilidad. Nos pusimos a trabajar 24 horas al día, sembrando incluso remolacha, buscando pluses por donde fuera. Yo me fui a hacer la mili y mi hermano, además de estudiar y trabajar, me pagaba los viajes para volver aquí a trabajar. Cuando por fin terminé el servicio militar, a mí que siempre me apasionó la viticultura francesa, me fui para allá a formarme (en Burdeos).

PAISAJE del viñedo, en Burdeos.

“Ya me gustaría a mí ser como éstos”, me decía. Burdeos fue una motivación. Vi que vivían conformes consigo mismos y cuando te contaban algo lo hacían con cierta pasión. Luego fui viendo cómo se recibían unos viticultores a otros en sus casas, cómo se contaban los unos a los otros lo que hacían y cómo lo hacían. Les sentaban en su mesa… Burdeos nos puede mostrar una parte del camino a seguir.

.- Pero tú sabías que aquí hay un gran tierra, y…

Sí, yo sabía que teníamos una tierra formidable, que sabíamos mucho de las viñas, de tierra, de terreno, pero que necesitábamos nuevas perspectivas. Cuando llegó el año 1985 empecé con las maceraciones carbónicas para intentar sobrevivir. En el año 1989 llegó mi mujer, nos casamos, entre un montón de deudas. A raíz de esas pequeñas cosas empezaron a llegar clientes con el boca a boca. Empezamos a despegar despacito, consolidando lo que íbamos haciendo. Pero la historia es muy larga. Fueron llegando los mecenas, que creían más en ti que tú mismo. Ese ánimo es bueno, igual que la curiosidad. Primero conoces a un alemán, luego a un suizo, después a un austriaco, después a un chino y a un australiano. Ellos te enseñan más que los localismos. Yo descubrí que Rioja no era nada cuando empecé a descubrir a esta gente. Fíjate si el Patrimonio Mundial puede servir para algo. A la vez que generas territorio, modo de vida e identidad. En Labastida habrá tres, en Laguardia habrá siete, y así; microeconomías, otra historia.

DESDE LA SIERRA, San Vicente de la Sonsierra al fondo, poco antes de llegar al Ebro.

DESDE LA SIERRA, San Vicente de la Sonsierra al fondo, poco antes de llegar al Ebro.

.- ¿Qué parte del proceso es el que más te atrae?

Lo que más me gusta es la viña, el campo. Todo lo que he ido recuperando me lo ha dado el territorio. Todo lo demás ha sido consecuencia de esto. Y de la curiosidad.

.- En Rioja Alavesa una gran mayoría habla de “Rioja Alavesa y Rioja Alta” a la hora de trazar un Núcleo para la Candidatura UNESCO.

Eso es el cogollo de lo que estamos hablando. No voy a discutir si luego tiene que haber enclaves pequeños y demás. Pero si tenemos que hablar de un núcleo, está claro: Rioja Alavesa y Rioja Alta. Es de cajón. Es esto, no hay más.

.- En el ‘modelo de vida’, ¿te sientes más cercano de un lado o del otro? ¿O estás cómodo en ambos?

El modelo de vida está en las dos partes, en las dos Comunidades, pero por mi relación con el territorio de Rioja Alavesa, por cercanía y vecindad, tengo más relación con Labastida. Yo voy a tomar café noventa veces a Labastida y voy dos veces a Briones. Nunca he pensado que los vecinos son los enemigos, al contrario, con quien me quiero llevar estupendamente bien es con mi vecino, que es con el que vivo. A mí me hablan los personajes de cada territorio y de cada lugar. No creo en las fronteras administrativas.

Burdeos puede enseñarnos el camino a seguir.- ¿Tienes o no la percepción de que el ‘Paisaje’ vive desunido?

Es la sensación que transmite la prensa de un lado y de otro. Aquí hay un problema de comunicación muy grande. Y lo primero es transmitir al ciudadano de a pie qué nos va a suponer la Candidatura UNESCO, qué queremos hacer, y en qué queremos que nos ayudéis para que esto salga adelante. Y que se sientan orgullosos de su trabajo, del lugar y del paisaje donde viven, y que no sea una obsesión vivir llenos de escaparates, que se puede vivir dignamente en este tipo de lugares con una vida normal.

A este pueblo mío nadie le ha contado nada. Ni el Ayuntamiento, ni la Comunidad Autónoma de La Rioja, ni el Consejo Regulador, que no querrá molestar a nadie. No sé si es prudencia o apatía. Nada sabemos de la Candidatura de la UNESCO en San Vicente de la Sonsierra. A mí me agradaría mucho que la Candidatura saliese adelante, porque ayudará a desarrollar un modelo de vida.

.- ¿Qué es una bodega y a qué te compromete?

La bodega es una búsqueda continua. Nosotros diferenciamos los vinos por suelos. Hacemos tres clases de vinos diferentes al año, siendo la misma maceración carbónica, y sólo les diferencia el suelo. Nada tiene que ver el vino de un pueblo con el de otro pueblo. Nada. Doce kilómetros pueden marcar una gran diferencia. Llueve más o menos. Les da más el sol. Mil variantes. Nada tiene que ver el Graciano de la aldea, con uno que nosotros tenemos aquí a 500 metros de altura. Fíjate que el viñedo es una vez al año, no son tornillos, que no se van a volver a repetir. No quiero decir que mi vino sea mejor o peor, no; yo quiero hacer algo honesto, y en búsqueda permanente. Y ya dirán, ya, que este vino sabe a Luberri, éste a López Heredia, el otro a Artadi, éste a Abel Mendoza.

BURDEOS en tiempo de vendimia, una amplia zona con seis rutas del vino.

BURDEOS en tiempo de vendimia, una amplia zona con seis rutas del vino.

.- ¿Cuál es el vino vuestro que mayor satisfacción te está dando?

Mi debilidad actual está por la Viura, porque todo dios ha dicho que es una porquería, perdón, que sólo servía para mezclarse, cuando yo lo que pretendo es volver a dignificarla, porque es un varietal que merece la pena siempre y cuando se gestione bien, se regulen producciones, se haga muy bien hecho. Todo esto tiene un problema: que hay que explicarlo adecuadamente en el mercado. Esa parte es nuestra, y otra parte es de los Prescriptores que puedan luego ayudar.

.- En un mundo tan complejo y globalizado, con cierta burocracia, son muchos los que salís adelante con una estructura familiar.

Sí. ¿Pero cómo? En mi caso somos Maite y yo trabajando siete días a la semana. Siete días viviendo para ello. No te voy a engañar. Pero ojo, no sufrimos. Lo hacemos a gusto. Nos encanta.

“CONFÍO que lo que Juan Carlos López de la Calle dijo en su día sirva como elemento de reflexión”, apunta Abel Mendoza.

.- Bodegueros como Juan Carlos López de la Calle han levantado aquí la caja de los truenos. ¿Es bueno que se ponga en cuestión la burocracia y la estructura aparentemente inamovible del Consejo Regulador en la DOC Rioja?

Hay que levantar la caja de los truenos. No sé si al final tendrá alguna consecuencia la posición de Artadi. O si será un hecho aislado, sin más. Pero en una estructura global donde todas las previsiones no sirven para nada de un día para otro, creo que es fundamental que haya un replanteamiento para buscar otras vías que nos otorguen la supervivencia con el paso del tiempo. Resumir toda Rioja a crianza, reserva y no reserva a pesar de los millones y millones de botellas más pronto que tarde terminará con dudas de supervivencia. Es para todos, pequeños productores, cooperativas, empresas, viticultores… Para todos.

.- ¿Cómo se hace?

Dice el gallego que “falando”. Dialogando de verdad, sin prepotencias. Con respeto. No es una cuestión de que sobre alguien, porque de aquí no se va nadie si tiene el espacio bien marcado. Pero se debe abrir el diálogo. Se debe discutir. Esto no es una historia de un día para otro. Esto hay que programarlo a largo plazo. Son años. Y hay que decir bien alto que las estructuras no están abiertas a ese diálogo. Los que marcan las decisiones hoy están cómodos con este modelo. Muy cómodos. Yo no tengo voz en el Consejo, aunque la mayoría de la gente sabe lo que pienso. Me van a decir que somos yo y veinte como yo. Nada más. Pues muy bien. Pero todo dios reconoce a la vez que algo habrá que mover. Confío que lo que Juan Carlos dijo en su día sirva como un elemento de reflexión.

Dastatu Rioja Alavesa

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