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No hay mucho que explicar sobre Itziar Lazkano, profeta en su tierra, incansable y prolífica trabajadora de las artes escénicas. La encontramos en el Teatro Arriaga, con el monólogo de Shakespeare ‘Brujas, Ninfas y Reinas’ y no hemos podido resistir la tentación

Nacida en Portugalete, Vizcaya, es miembro fundador del grupo Karraka, y desde 1979 desarrolla su profesión de actriz, habiendo tenido oportunidad de trabajar en 30 espectáculos de teatro, 20 largometrajes y otras tantas series de televisión.

Recibió el premio Ercilla a la actriz revelación en 1988, el premio Rosa Agirre a la mejor actriz en 1995, y el premio Jokulariak a la mejor actriz vasca en 2001. También se ha dedicado a la docencia de actores en la Escuela de Teatro de Basauri, en el centro Juan de Antxieta, en Artebi; teatro musical en los cursos del Ayuntamiento de Bilbao.

Actualmente imparte cursos de teatro musical en el Teatro Arriaga

Itziar Lazkano

Egun on Itziar, es un placer para nosotros publicar tu entrevista en Baskonia Cultura, gracias al Teatro Arriaga. Tu trabajo más popular es archiconocido en todas partes, pero cuéntanos ¿de dónde viene Itziar Lazkano?

Mi formación comienza en el año 1979 en la Escuela de Cómicos de la Legua. Posteriormente entro a formar parte del grupo de teatro Karraka, en el que me inicio una actividad permanente y profesional. Conociendo todas las tareas habidas y por haber: montando mecanotubos para escenografías, vestuario, cargando furgonetas, haciendo campañas escolares, mucho teatro de calle.

Después vinieron otros grupos, otros trabajos; poco a poco y con esfuerzo, el abanico de posibilidades se fue abriendo.

Creo que el éxito como tal es algo efímero, prefiero hablar de trabajo constante, disciplina, compromiso, responsabilidad. El talento hay que alimentarlo, si no se estanca y acaba muriendo. Ramón Barea fue mi maestro y padrino. A él le debo todos estos años de aprendizaje y disfrute con mi trabajo.

Han pasado muchos años, muchos trabajos, muchas anécdotas ¿Te traes algo en el equipaje que recuerdes con más ilusión, algo a lo que recurras como referencia? 

Han sido muchos años de trabajo, 35 desde que comencé la aventura. Absolutamente todos han sido importantes porque uno fue trayendo a otro. Otra cosa es la repercusión que pudieron tener en el público. Así, “Bilbao Bilbao” es un montaje que siempre estará en la memoria. Nos trajo popularidad. Interpreté a la Ría de Bilbao; “Dulce Puta” un monólogo que recibió el premio Ercilla. “El hombre que confundió a su mujer con un sombrero” también trajo un premio debajo del brazo. “Hoy última función”. La primera teleserie de EITB “Juntos y Revueltos”. Mis primeros contactos con el cine…

¿Escarbas una sonrisa de entre esos años de anécdotas sobre un escenario? 

El escenario es un lugar peligroso porque hay poca luz y muchos nervios. En uno de esos improvisados escenarios de pueblo me apoyé en el fondo creyendo que era sólido, la tela cedió, caí del tablado enredada entre trapos; imposible salir de allí sin ayuda; mis compañeros , concentrados en su papel, no se dieron cuenta de mi ausencia hasta que echaron  de menos mi replica.

Cuéntanos, dónde podemos encontrar en este momento a Itziar Lazkano

Actúo de diferentes funciones como “Hoy Ultima función” con Ramón Barea, el monólogo de Shakespeare “Brujas, Ninfas y Reinas” y una pieza de teatro breve “Buenas noches madre” . También en los talleres con 20 alumnos en el Teatro Arriaga, y en la dirección de un grupo amateur “Siete grados”

Itziar Lazkano

 ¿Tienes algo en el horizonte de lo que nos puedas hacer partícipes?

La dirección de un montaje del autor Patxo Tellería y la participación como actriz en “Rehenes” con Angel Faccio en la dirección.

Cierra los ojos e intenta ver cómo va a ser el futuro de tu profesión…

La crisis nos ha expulsado de los platós de televisión y de cine; los actores nos estamos protegiendo en el refugio del teatro; por suerte el público está respondiendo y llena las salas. El futuro será esplendorosamente jodido como siempre.

¿Responde la situación del teatro a la naturaleza de nuestro sector cultural?

Vivimos en una sociedad que valora más el fútbol y los bares que la cultura. Pero hay una generación nueva de creadores muy nutrida y capaz. Los vascos sabemos trabajar en equipo

La política cultural la tienen que hacer los creadores y el público. Los administradores que lo apoyen y no molesten.

En ese futuro que vislumbras ¿te has marcado alguna meta?

Trabajar de continuo y ser cada día más lista y mejor persona

No está mal para un futuro prometedor. Nos has hablado de tu trabajo y vemos que éste se diversifica hacia la docencia, la dirección, la interpretación… cuéntanos dónde eres más Itziar 

En el trabajo en equipo dentro del teatro. Me permite conocer y tratar más tiempo a los compañeros y profundizar más en los proyectos.

Siempre que hablamos de trabajo creativo, nos planteamos cómo se desarrolla, cómo evoluciona y cómo el artista consigue darle forma desde la idea primigenia.

Trabajo mucho desde la observación y soy de proceso lento. Procuro empezar de cero cada personaje y voy construyéndolo en capas como una cebolla.

Háblanos de tus inquietudes artísticas

Cada vez doy más importancia a la armonía emocional del grupo en el que trabajo. Y mi inquietud fundamental consiste en aportar bienestar al colectivo para que la creatividad surja sin ruidos emocionales.

Es importante asumir las influencias y la carga conceptual para dar forma a un proyecto ¿Cómo lo manejas?

Soy una esponja. Reconozco a Ramón Barea como maestro. Me fijo en las actrices y actores que son artesanos de su trabajo y huyen del “artisteo”.

Procuro huir del narcisismo, error muy asociado al espacio del escenario, para convertirme en un instrumento neutro en manos del director, con la única intención de transmitir la emoción estética al espectador.

La capacidad de transformación en el personaje, la ductilidad, es lo que se transmite al público de forma más efectiva.

 

¿Eres consciente de cuáles son los elementos que convierten el trabajo creativo en arte?

La naturaleza del arte es un hueso duro de roer. Muchas cabezas mejor armadas que la mía han reflexionado concienzudamente sobre ello y las conclusiones son difusas.

Un consejo para aquellos que empiezan en el complejo arte de la interpretación…

Trabajo, formación, humildad y mucho aguante

Estamos seguros de que por tu trabajo has tenido contacto con profesionales de gran interés para nuestro panorama cultural. Danos unas pinceladas

Patxo Telleria excelente dramaturgo, actor y director promotor de una cultura euskaldun popular.

Jose Ibarrola como escenógrafo

Aitzpea Goenaga directora, actriz, autora y directora del Instituto Vasco Etxepare

Una frase para nuestros lectores…

Que vayan al teatro los que no tengan hábito, que están desperdiciando cachitos de felicidad.

Muchísimas gracias Itziar, te agradecemos de corazón tus palabras y reflexiones, estamos seguros de que tu trayectoria seguirá plagada de éxitos y desde Baskonia Cultura nos haremos eco de tus proyectos. Tu hueco entre nuestras líneas está asegurado.

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