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Tras las huellas de los balleneros vascos en Terranova y Labrador. Tras varios años de indagación en torno a la historia de los balleneros vascos que tanto le apasiona, el empresario  vasco-americano Iñaki Arizmendi, residente en Nueva York desde hace 30 años, decide poner en marcha una propuesta cultural sobre el tema

Tras las huellas de los balleneros vascos en Terranova y LabradorUn proyecto de puesta en valor de la historia de aquellos valientes arrantzales emprendedores con los que tan identificado se siente.

A bordo del Ocean Endeavour, una moderna embarcación rompehielos, se reunirán 240 interesados en repetir y homenajear la odisea de aquellos valientes surcadores de 500 años atrás. Una gran exploración temática por inhóspitos lugares de Terranova y Labrador, surcados y visitados por los antepasados.

Una odisea que tiene como eje la épica de los balleneros vascos que en el siglo XVI recorrían miles de millas en busca de este cetáceo del que extraían la grasa y las barbas obteniendo en el comercio grandes cantidades de beneficio. Un viaje a través del espacio y del tiempo. Un congreso creativo a desarrollar sobre el mar visitando los lugares de los hechos.

Esta expedición se desarrollará de manera única y excepcional en 2017. Tras los actos de presentación en Euskadi, se dará a conocer por todo el mundo durante este año.

La declaración de Red Bay y la historia de los balleneros vascos como Patrimonio Mundial de la Humanidad por parte de la UNESCO ha sido un acontecimiento que ha empujado a tomar la decisión final de lanzar este arriesgado proyecto.

El Promotor

Nacido en Beasain, Iñaki Arizmendi lleva 30 años instalado en Nueva

York. Graduado en la Escuela Superior de Hostelería y Turismo de Madrid. En 1985, una oferta de trabajo le llevó primero a México D. F. y posteriormente a Nueva York. Es director y propietario de varias empresas de turismo y aviación. Desde su empresa 5A Incentives Planners su labor consiste en recorrer, investigar y descubrir los lugares más especiales e impresionantes de los Estados Unidos. De manera paralela pone en marcha iniciativas culturales relacionadas con sus raíces que mantiene siempre presentes. Con este último proyecto dice sentir “orgullo y satisfacción de presentar “tras la huella de los balleneros vascos en Terranova y Labrador”. Un proyecto abierto de gran magnitud en el que llevamos tiempo trabajando. Hemos reservado un gran barco con una inmejorable tripulación, tenemos a los mejores y más reconocidos expertos internacionales sobre la temática, hemos configurado un completo y cuidado programa, contamos con la implicación de instituciones y entidades de varios países… Ahora nos falta la parte final para convertir esta aventura en realidad: los miembros de la expedición. Un número muy limitado de pasajeros dispuestos a surcar el espacio y el tiempo en una travesía única, excepcional y que quieran formar parte de un reducido grupo de exploradores que protagonizará un hito irrepetible que quedará marcado en la historia”.

Iñaki es conocido también por su participación en varios programas de televisión como Españoles en el mundo de TVE 1, Callejeros viajeros de Cuatro TV, Mondo dificile de ETB y otros programas especiales sobre Nueva York.

Equipo de Investigación

La expedición “Tras las huellas de los balleneros vascos” es una experiencia excepcional y exclusiva en donde confluyen el conocimiento, la historia, la ciencia y la aventura.

En los años 70 el canadiense Robert Grenier y el vasco Manu Izaguirre desarrollaron los trabajos de arqueología subacuática en aquellas frías aguas que permitieron extraer y estudiar los restos de la Nao San Juan hundida en 1565. Una investigación emocionante que tanta información aportó a la historia de nuestros antepasados y que ahora ellos mismos revivirán y compartirán con nosotros.

La doctora Latonia Hartery nos ayudará a comprender el contacto histórico de las diferentes culturas en aquella zona, incluida la vasca.

La exploración irá acompañada de un trabajo científico que se desarrollará con la colaboración de la Sociedad de Ciencias Aranzadi.

El Programa

1 St. John´s
2 Fogo Island
3 Chateau Bay
4 Red Bay(En la península de Labrador)
5 Gros Morne National Park
6 Port aux Basques
7 St. Pierre & Miquelon
1 St. John’s

La Embarcación

Tipo de Buque:       Crucero de Pasajeros

Año Construcción: 1982

Remodelado:          2001/2004/2010/2014

Eslora (Largo):        137,10 m (450 ft)

Manga (Ancho):      21,00 m (69 ft)

Cubiertas:     9

Notas sobre la historia de los balleneros

El carácter emprendedor de los vascos se ha manifestado a lo largo de la historia en diferentes momentos. Con el afán de innovación, de creación y de apertura al mundo consiguieron que el País Vasco fuese una de las zonas más prósperas de Europa. Desde la Edad Media los vascos y vascas demostraron su espíritu emprendedor en sectores como las ferrerías, la mecánica y el comercio internacional

Uno de esos momentos de esplendor es el que protagonizan los heroicos arrantzales del S XVI. Desde su pequeño país realizaron un largo viaje atravesando el Atlántico en busca de fortuna y éxito, convirtiéndose en precursores y surtidores comerciales de toda Europa.

Desde finales del siglo XII consta la práctica de la caza de ballenas en el mar cantábrico. A bordo de pequeñas embarcaciones y ataviados con arpones sujetos con cuerdas, los arrantzales desarrollaban esta actividad en aguas cercanas de diferentes puertos de Guipúzcoa y Bizkaia. Pero no se limitaron a su propio litoral, fueron instalando factorías a lo largo de todo el cantábrico convirtiéndose en una actividad organizada a gran escala que incluía la elaboración de los productos derivados y su comercialización en Europa. Los sellos concejiles de muchos pueblos costeros así lo reflejan. Los de Hondarribia (1297), Bermeo (1297) y Biarritz (1351) constituyen el más antiguo conjunto de representaciones sobre el tema que se conserva en Europa. La actividad fue creciendo hasta el punto en que en el siglo XVI decidieran cruzar el atlántico para continuar con la caza de este cetáceo en aguas de Canadá. Cada año zarpaban unos 30 barcos llevando alrededor de 2.000 personas, en expediciones que podían durar ocho o nueve meses. Anualmente se mataban unos 400 cetáceos que producían aproximadamente 20.000 barricas de aceite. De regreso, algunas naos balleneras se dirigían desde Canadá directamente a

Bristol, Southampton, Londres, Amberes, Rouen, La Ro- chelle, Burdeos o Lisboa, pero la mayoría regresaba a puertos vascos para la descarga y posterior comercialización de la valiosa mercancía.

La grasa que extraían de la ballena la convertían en aceite que se empleaba en la iluminación y la fabricación de jabones, productos textiles y medicinas. Las barbas también se comercializan (para la elaboración de mangos de cuchillos, por ejemplo)

En el siglo XVI los balleneros vascos hegemonizan el suministro de aceite de ballena en los mercados europeos.

Los principales protagonistas de la caza de la ballena y el bacalao en Terranova, Labrador y golfo de San Lorenzo eran navieros, armadores, comerciantes y marineros guipuzcoanos y vizcaínos. Se trataba de una actividad muy arriesgada. La aproximación a la ballena durante la operación de arponeo suponía exponerse a la posibilidad de que la tripulación o la embarcación se vieran afectadas por los golpes de su poderosa aleta caudal. A los riesgos de accidentes y naufragios propios de las navegaciones transoceánicas se sumaban los derivados del duro clima que había que afrontar en época invernal. Se corría además el peligro de quedar atrapados por el hielo antes de iniciar el regreso. Algunas tripulaciones se vieron obligadas a pasar el invierno sin estar equipadas para ello. Especialmente trágica fue la invernada de 1576 que trajo consigo la muerte de más de 300 balleneros.

La investigación de archivo llevada a cabo por la historiadora Selma Huxley en los años 70 le permitió descubrir que el centro de la actividad ballenera vasca en el siglo XVI estuvo situado en la Gran Baya (estrecho de Belle Isle actualmente) lugar en el que abundaban las ballenas por tratarse de una vía migratoria. Más concretamente localizó 12 estaciones balleneras situadas en su mayoría en la costa sur de Labrador. Buttes (Red Bay) y Chateo (Chateau Bay) se revelaron como los enclaves de mayor importancia. En 1977 Huxley halló vestigios materiales de los asentamientos estacionales vascos en distintos puertos de la zona señalando además la existencia de varios pecios de naos

Red Bay es el principal yacimiento arqueológico relacionado con la presencia vasca en la zona. La excavación de los restos de la nao antes mencionada permitió sacar a la luz un pecio de notable importancia para el conocimiento de la construcción naval de la época. Junto a la nao se hallaron también otros importantes elementos materiales: restos de varias chalupas balleneras, instrumentos de navegación, piezas de tonelería, etc. Además de los hallazgos subacuáticos, se localizaron en tierra gran cantidad de vestigios que dan testimonio de la actividad ballenera intensiva allí desarrollada: restos humanos (cementerio de 142 personas), restos de estructuras de hornos, talleres de tonelería y muelles, instrumentos de trabajo, armas, ajuares de cerámica y vidrio, elementos de indumentaria, etc.

Independientemente de los trabajos realizados por los arqueólogos canadienses, un grupo de arqueólogos procedentes del País Vasco realizó, durante los meses de Julio y Agosto de 1985, una campaña de prospección sistemática promovida por Selma Huxley-Barkham y patrocinada por la Cámara de Comercio, Industria y Navegación de Bilbao. En dicha campaña, dirigida por J.A. Hernández Vera, se localizaron y evaluaron tres nuevos puertos balleneros situados en Chateau Bay, Pleasure Harbour y Cape Charles, comprobando el buen estado de conservación de los dos primeros y la práctica destrucción del último de ellos.

Fueron los mareantes de Labourd, Gipuzkoa y Bizkaia los primeros en hacer de la caza de la ballena y la elaboración y explotación comercial de los productos derivados una actividad económica a gran escala

La caza de la ballena fue una de las actividades marineras que dieron a los vascos relieve histórico internacional. Hasta las primeras décadas del siglo XVII los balleneros vascos fueron reconocidos por los ingleses y los holandeses como máximos especialistas en la materia y su prestigio se mantuvo vivo hasta los tiempos de la Ilustración gracias a obras como la

Enciclopedia de Diderot y d’Alembert o el célebre tratado de pesca de Duhamel du Monceau, aun cuando sus referencias se limitaran a los pescadores vascofranceses.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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