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A mediados del mes de noviembre nos pusimos en contacto con José Javier Abasolo, cuando su editorial Ttarttalo, presentaba su última novela ‘Una decisión peligrosa‘ y no pudimos evitar pedirle que nos contestara a unas preguntas sobre su trayectoria literaria y el oficio de escribir

José Javier Abasolo nació en Bilbao en 1957. Licenciado en Derecho, actualmente trabaja en el Gobierno Vasco en el Departamento de Justicia, Empleo y Seguridad Social.

En el campo de la literatura tiene una larga trayectoria como autor de novela negra y es colaborador de la revista digital sobre género negro ‘CALIBRE 38’, comentarista en el programa literario de radio ‘El encantador de palabras’, que se emite en el País Vasco, y en el suplemento cultural del periódico municipal Bilbao.

En marzo de 2008 fue invitado a diferentes eventos y conferencias sobre su obra en varias universidades de los Estados Unidos y el pasado mes de octubre a participar en la “III International Conference The American Literary West” organizada por la Universidad del País Vasco en Gasteiz.

José Javier Abasolo

Buenos días José Javier, es un placer compartir contigo tus vivencias en el campo de la literatura. Cuéntanos como te introdujiste en el mundo de la escritura, especialmente teniendo en cuenta que no es tu profesión.

Parece una progrullada, pero siempre detrás de un escritor hay un lector voraz y apasionado, y ése ha sido mi caso. Llega un momento en el que decides dar el salto y piensas si serás capaz de emular a esos escritores que te han hecho pasar ratos tan buenos y de emocionar e interesar a un hipotético lector como, en muchas ocasiones, otros escritores lo han hecho contigo, y te pones a escribir casi como un reto.

Puede decirse que he sido autodidacta. Hoy en día proliferan los Talleres Literarios, que me parecen muy interesantes porque siempre es positivo que alguien ajeno a ti te corrija y te explique tus posibles fallos y defectos, e incluso te inculque una autodisciplina, pero en mi caso la escuela para aprender a escribir fue rellenar folios y romperlos, rellenar folios y romperlos, hasta que un día, quizás de un modo excesivamente optimista, empecé a considerarme por fin escritor.

Aunque el de escritor es un oficio solitario, entendemos que debe de existir un elemento que sirva de lanzadera y alguien que crea en tu potencial.

Para el desarrollo de mi carrera literaria fue importante ganar el Premio de Novela Prensa Canaria en 1996, lo que me permitió publicar mi primera novela, “Lejos de aquel instante”, y entrar en el circuito de las editoriales, aunque no es tan fácil como parece a simple vista.

En este país, salvo algunos “monstruos” (dicho con todo el cariño y respeto del mundo) ya consolidados, siempre tienes la impresión de que estás empezando desde cero en cada novela. De todos modos sí es cierto que en los últimos tiempos he contado con la confianza de editores tan cercanos como Agustín Iturri, de “Erein” o Idoia Arozena, de “Ttarttalo” y sus respectivos equipos así como, en general, del apoyo y la benevolencia de los medios de comunicación vascos.

Y no quiero olvidarme de Asier Muniategi, de la Cámara del Libro de Euskadi, ese amigo que todos deseamos tener porque nunca te falla y jamás te vuelve la espalda. Tengo también un recuerdo especial para Justo Vasco, uno de los impulsores, ya fallecido, de la Semana Negra de Gijón, que durante muchos años me invitó al festival negro más importante de España y me ofreció su amistad incondicional.

Han pasado bastantes años desde que comenzaste tu trayectoria literaria y tu reconocimiento actual es patente, si echas la vista atrás ¿qué recuerdo te traes hasta el presente?

La aparición de cualquiera de tus novelas es siempre un momento importante, la culminación de un esfuerzo lleno, en ocasiones, de dudas y temores, pero también de alegrías e ilusiones. Pero independientemente de eso, que se da tan por sabido que puede llegar a parecer un tópico, me ha hecho mucha ilusión la traducción de algunas de mis novelas a idiomas como el francés, el italiano o el ucraniano, por lo que supone llegar a otras gentes, con otros idiomas, costumbres y pensamientos, y llevarles un trocito de esta Euskadi que describo en mis novelas.

Me gusta pensar que así como yo he llegado a conocer mejor esos países, y muchos otros, a través de la lectura de sus autores, también en esos lugares pueda haber gente que aprenda a conocer, e incluso querer, un poco más el mío a través de mis novelas. También la traducción al euskera de una de ellas, ya que aunque escribo en castellano, considero los dos idiomas como míos igualmente, y tener dos idiomas (tres si incluimos el francés que se habla en Iparralde) es una riqueza para un país que hay que conservar y estimular.

Háblanos de tus proyectos actuales, dónde podemos encontrarnos con José Javier Abasolo…

Afortunadamente, más que de un proyecto puedo hablar de una realidad. Hace muy poco se ha publicado mi última novela, titulada ‘Una decisión peligrosa’, que es como la totalidad de mis obras una novela de género negro sólo que además, en este caso, es también una ucronía, un género que apenas había practicado pero que me atrae mucho por las posibilidades de fabulación y de recreación e imaginación históricas que permite al autor. Para explicaros mejor su contenido permitidme que incluya en esta contestación la sinopsis que aparece en la contraportada de la propia obra:

 

“1940: El Reino de Navarra duda sobre si intervenir o no en la Segunda Guerra Mundial, a petición de las fuerzas aliadas. Su delicada situación de estado independiente situado entre dos grandes naciones, España y Francia, siempre dispuestas a anexionarla, pende sobre su decisión, una decisión que inevitablemente será tan arriesgada como peligrosa.

Entre tanto, el asesinato de importantes próceres de la sociedad navarra tensará aún más la situación. Para intentar esclarecer lo sucedido, dos inspectores de policía se verán inmersos, a su pesar, en las turbias aguas de la política y la religión.

Estamos, por tanto, ante una novela que fusiona género negro e histórico y parte de una apasionante ucronía: la existencia de un Reino de Navarra independiente y protestante, escenario de grandes luchas por el poder”.

José Javier Abasolo

Nos quedamos con ella para nuestra biblioteca porque la historia promete, pero necesitamos saber más, necesitamos más Abasolo…

De momento bastante tengo con la promoción de mi última novela, pero sí que le estoy dando vueltas a la cabeza a alguna historia más, entre ellas la cuarta novela de la serie protagonizada por Goiko, un exertzaina reciclado en detective y que hasta el momento ha protagonizado tres de mis trece novelas.

En el pasado siempre fui reacio a crear un personaje fijo, por ese temor que tenemos en ocasiones los escritores a repetirnos, a escribir siempre la misma novela, pero cuando acabé de escribir la primera obra en la que Goiko era protagonista, “Pájaros sin alas”, el personaje me había atraído tanto y vi las posibilidades que tenía que, casi sin pensármelo, me encontré escribiendo las dos siguientes, “La luz muerta” y “La última batalla”. Posteriormente he dejado descansar al personaje, pero para coger brío y volver con más fuerzas y nuevas historias, no sólo porque como autor siga creyendo en las posibilidades del personaje sino porque muchos de sus lectores me lo están reclamando.

Casi diez años dan para mucho, deleitanos con alguna anécdota…

Más que anécdotas en concreto, la posibilidad de conocer, tratar e incluso hacer amistad con autores a los que admiraba desde la distancia por ser de lo mejor en el campo del género negro del Estado Español, como me ha ocurrido con Juan Madrid, Andreu Martín, Mariano Sánchez Soler o Julián Ibáñez. Incluso en una ocasión, dentro de los actos de la Feria del Libro de Bilbao, tuve el honor de presentar la obra del fallecido Manuel Vázquez Montalbán. Sin considerarme excesivamente mitómano, haber tenido esas oportunidades ha sido para mí muy satisfactorio.

También ha sido muy satisfactorio que me inviten periódicamente a los más importantes festivales de novela negra que hay en España, como la Semana Negra de Gijón, el BCNegra de Barcelona, Las Casas Ahorcadas de Cuenca o el Castelló Negre, así como algunos de Francia. Y también que estudiosos de otros países como Francia, Australia, Canadá o USA hayan utilizado algunas de mis novelas para elaborar sus artículos o incluso tesis doctorales y me hayan invitado a dar algunas charlas en universidades de Colorado y Wyoming. Además, en ese sentido, he tenido la satisfacción de ser profeta en mi propia tierra, ya que recientemente acudí como invitado a la “III International Conference The American Literary West”, organizada por la Universidad del País Vasco en el campus de Vitoria-Gasteiz.

Según nos vas contando cosas nos queda esa sensación de que escribes por deleite y por una necesidad de imaginar, de contar, de crear…pero aún así ¿ hay alguna meta trazada en la trayectoria de José Javier Abasolo?

En el campo literario, seguir contando con la complicidad y confianza de editores y lectores para que mis obras puedan seguir desarrollándose y llegando hasta ellos. Aunque como ya hemos dicho escribir es un acto íntimo y solitario, y seguramente seguiría haciéndolo de todos modos, ver cómo lo que tú elaboras con toda la ilusión del mundo es recibida con satisfacción por un puñado de lectores, siempre te anima a perseverar en tu camino

Por lo que respecta al campo personal, cuando uno tiene una familia y unos amigos que han estado siempre a tu lado, como afortunadamente es mi caso, pedir algo más sería innecesario y hasta temerario.

Tienes tu profesión, escribes, colaboras con distintos medios culturales, ofreces conferencias, asistes a eventos literarios… ¿Dónde te sientes más cómodo? 

Como escritor, cuando más disfruto es al iniciar un nuevo proyecto y, también, cuando estoy cerca de acabarlo y veo que el esfuerzo ha merecido la pena.

Además me gusta, dentro de mis posibilidades, colaborar en un programa de radio (“El encantador de palabras”, de Herri Irratia/Radio Popular) y algunos medios escritos (la revista digital “Calibre 38” o el periódico mensual “Bilbao”) haciendo no crítica sino divulgación del género negro y sus practicantes, sobre todo cuando son autores nuevos que están empezando y creo que merece la pena apoyarlos y animarlos.

Hasta el momento has publicado un buen número de libros, todos dentro del género policial o sus aledaños: Lejos de aquel instante (1997, Premio de Novela Prensa Canaria 1996 y finalista del Premio Hammett 1997, traducido al francés), Nadie es inocente (1998, traducido al francés e italiano), Una investigación ficticia (2000), Hollywood-Bilbao (2004), El color de los muertos (2005), Antes de que todo se derrumbe (2006, Premio de Narrativa García Pavón 2005), El aniversario de la independencia (2006, Premio Farolillo de Papel del Gremio de  Libreros de Bizkaia), Heridas permanentes (2007), Pájaros sin alas (2010. traducido al euskera y al ucraniano), La luz muerta (2012), La última batalla (2013), Una del Oeste (2014) y Una decisión peligrosa (2014), habiendo participado en la antología España Negra (2013). Háblanos de la inspiración…

Es difícil explicar de dónde te viene la idea que acaba germinando, finalmente, en una novela. Pueden ser cosas que he visto, que he leído, que me han comentado, pero muy pocas veces eres capaz de decir cuál fue el momento exacto en que todo surgió. Aunque a veces sí que lo tengo más claro.

Por ejemplo, cuando revisando la historia de nuestro país me volvió a la cabeza un acontecimiento que tenía olvidado, como que la primera traducción de la Biblia al euskera la hizo un pastor protestante navarro, Joanes de Leizarraga, por impulso de una reina de Navarra también protestante, Juana III, empecé a especular sobre qué habría podido ocurrir en el pasado si los navarros se hubiesen convertido en masa al protestantismo. Luego, la historia ha derivado en una ucronía de género negro, la novela de la que he hablado antes, ‘Una Decisión Peligrosa’. De todos modos admito que no es lo habitual, en este caso, quizás por ser más reciente, sí que recuerdo el motivo, pero en otras novelas no lo tengo tan claro o tan presente.

Nos has hablado sobre tu necesidad de ‘devorar’ libros ¿De dónde han surgido tus influencias literarias?

Sobre mis influencias literarias no sabría muy bien qué decir, porque además que me gusten mucho unos autores no significa que escriba como ellos, ojalá. En el fondo creo que todos somos como esponjas y vamos asimilando, a lo largo de nuestra vida, no sólo todo aquello que leemos, sino también todo lo que escuchamos, vemos o vivimos, pasándolo eso sí, siempre por nuestro tamiz y nuestra forma de ser y ver las cosas.

Creo, porque además me lo han dicho en más de una ocasión, ya que gracias a las redes sociales cada vez es más fluida la comunicación entre escritores y lectores, que además de la parte lúdica o de intriga que por definición suelen tener las obras de género negro, mis lectores aprecian que los personajes son, o intentan ser, lo más reales posibles, lo más parecidos a la gente que anda por la calle así como que tienen (o al menos, intento que tengan) una personalidad y una verosimilitud que empapan la novela y se transmite al lector.

En Baskonia Cultura, nos interesan los procesos creativos, ese punto de inflexión en el que una idea se transforma en arte…

Sobre los elementos que convierten una obra literaria, o de cualquier otro tipo, en obra de arte…, la verdad es que no sabría muy bien qué decir, en ocasiones ni siquiera sé cuándo hay que calificar algo como “arte”. Yo creo en el trabajo, en hacer las cosas del modo mejor posible, con la máxima dedicación y honestidad, y si por añadidura hay “algo” que hace que ese trabajo pueda ser considerado por alguien como arte, pues estupendo. Pero, al menos en mi caso, la idea no es hacer Arte con mayúsculas, sino escribir novelas que sean capaces de llegar a los lectores.

Tenemos una idea estandarizada de lo que es el género policíaco, pero evidentemente existirá un pasado, una evolución y un futuro de la novela negra…

Pese a que el policíaco es aparentemente un género muy codificado, incluso en los principios del mismo hubo autores y estudiosos que establecieron reglas y cánones muy rígidos para aceptar que una novela pudiera ser calificada como policial, lo que hoy llamamos novela negra, aún respetando algunas de esas convenciones, y no siempre, ha demostrado una gran capacidad para adaptarse al sucesivo cambio de épocas y avances tecnológicos, así como para adecuarse a los diferentes tipos de sociedades, países y circunstancias políticas y culturales que pueden convivir en una misma época, lo que le ha hecho sobrevivir a lo largo del tiempo. El género negro se mueve muy bien con los cambios y eso es lo que le ha otorgado siempre su fortaleza y vitalidad.

Además, cada vez más se produce un mestizaje de géneros en el que lo negro está presente. Muchas novelas históricas, de ciencia ficción e incluso románticas son también novelas negras y policiales. En ese sentido, aunque sigo creyendo que la novela negra entendida en su sentido más clásico sobrevivirá, el mestizaje de géneros será cada vez más fuerte en el futuro.

Si se te acercase alguien dispuesto a dedicarse al bello arte de escribir ¿Qué consejos le darías?

No soy de dar consejos, pero sí le diría que lea mucho y que escriba también mucho, aunque piense que lo escrito es muy malo y no sirve para nada. Que siga escribiendo aunque todos los días tenga que tirar a la papelera un montón de folios. Cuanto más escriba, mejor podrá darse cuenta de sus fallos y corregirlos. Y, por supuesto, hacer que sus trabajos lo lean terceras personas en las que confíen. Muchas veces errores que nosotros somos incapaces de ver, porque solemos leer lo que pensamos que hemos escrito y no lo que hemos escrito de verdad, pueden verse mejor desde fuera.

Danos tu opinión sobre el estado de salud de nuestro sector cultural.

No soy un experto en gestión cultural, así que no sé hasta qué punto mi opinión puede ser interesante. Quienes nos movemos dentro del sector cultural tendemos a pensar que las administraciones no nos hacen mucho caso, pero supongo que es lo mismo que pensarán quienes se mueven en otros sectores, el sanitario, el metalúrgico, el educativo, el agrícola, etc. En tiempos de crisis, además, el gasto social es prioritario y lo cultural puede ser considerado como un lujo.

Hasta cierto punto esa opinión es comprensible y ni siquiera es nueva, ya decían los antiguos romanos eso de “primum vivere, deinde philosophari”, pero también se debería tener en cuenta que estadísticamente coinciden los países más prósperos con aquellos en los que su población es más culta y está mejor formada. Alguna relación, por tanto, habrá entre esas dos magnitudes, y los poderes públicos harían bien en tenerlo en cuenta.

Y en este contexto de cultura ‘de la tierra’, algún escritor de novela negra que deberíamos entrevistar para Baskonia Cultura.

En euskera, Jon Arretxe y Alberto Ladrón Arana (aunque también han sido traducidos al castellano). En castellano, Javier Díez Carmona y Fran Santana. En francés, Jacques Garay.

Muchísimas gracias José Javier, realmente nos lo has puesto muy fácil, se nota que la palabra es tu fuerte. Y a nuestros lectores, disfrutad de la última entrevista del año e igual los Reyes Magos os traen una novela parida en las entrañas de nuestra tierra, con raíces de nuestra propia historia. ¡Urte Berri On!

 

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