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El oficio de narrar es tan antiguo como la palabra misma, el hombre ha nacido para contar historias y vive toda su vida a través de ellas, de palabras inventadas y de recuerdos vividos que pasamos de padres a hijos. Pero el oficio de narrar, de viajar de un pueblo a otro con el simple fin de contar historias, se recupera en nuestros días de mano de personas como Inés, que hacen del acto de escuchar toda una experiencia

Inés Bengoa  lleva contando historias en público, de manera profesional, desde el año 2002 en bibliotecas, casas de cultura, colegios, ludotecas, en la calle…sobre todo para niños y niñas y, desde el año 2011, también para adultos. Ha contado en Navarra, Álava, Vizcaya, Guipúzcoa, Aragón, Castilla y León y La Rioja y en Festivales como Ahoz Aho 2013 (Tolosa), Contando Cuentos 2013, (Salamanca) o Fragatcuenta 2014 (Huesca) y en la Convocatoria de Narradores Inauditos del Maratón de los Cuentos de Guadalajara 2014.

cuentacuentos Inés Bengoa

Teatro, visitas teatralizadas, animación, narración…están prolíficamente reresentadas en tu currículum profesional. Cuéntanos Inés, cómo se convierte alguien en narrador oral

Mi formación empezó en mis juegos de infancia. He creído durante mucho tiempo que no sabía qué quería hacer y ahora, en la distancia, veo que sí lo sabía, pero que no me escuchaba lo suficiente. Seguramente, tenía que andar el camino para darme cuenta. Me formé como periodista y actriz y, casualmente, me reencontré con los cuentos.

Mi actividad profesional actual es una amalgama de todas las cosas que he ido haciendo/aprendiendo y que he desarrollado a base de proponerme nuevos retos. Está claro que soy quien soy gracias a todas las personas que me han apoyado y han creído en mí, e incluso a las que me han criticado. No soy una isla perdida en el océano, formo parte de un archipiélago (no en vano, nací en Canarias).

Trabajo con las palabras y pienso que creamos la realidad al nombrarla, así es que el término “carrera”, no me seduce demasiado; prefiero llamarlo camino, y que cada cual lo ande al ritmo que quiera.

Como anécdota puedo comentar que nunca creí que pudiera dedicarme a contar cuentos. ¿Quién puede imaginar que va a ser cuentista de mayor? De hecho pasé muchos años tratando de no serlo hasta que, por fin, me dejé llevar. Ahora fluyo.

Dentro de este mundo de ‘contar’, hacia dónde ves avanzar tu historia  ¿Te has marcado alguna meta?

Como profesional me interesa desarrollarme, probar nuevos retos, crecer. Humanamente sólo aspiro a ser buena gente y a ser útil a quien me necesita y me quiere.

Dentro de tu profesión existen ciertos matices o variaciones entre la interpretación, la teatralización, la narración… ¿Donde te sientes más cómoda?

Contar se está volviendo un vicio para mí. Cuento para público infantil y también para adultos, siempre historias de otros (tradicionales o de autor), pero últimamente me está picando el gusanillo de crear mis propias historias, ya veremos cuándo y cómo empiezo.

Crear, interpretar, transformar, comunicar…enlaza fantásticamente con el interés que sentimos en Baskonia Cultura por los procesos creativos y ese momento en el que una idea se transforma, llegando a convertirse en la visión del mundo a través de los ojos, en este caso de las palabras, de un artista.

El arte es la expresión auténtica del ser, el individuo al desnudo. Es una forma poética de explicarse uno mismo y de explicar el mundo que, en mi opinión, se hace plena en el momento en que se comparte con el otro, el público. Luego otro cantar es lo que el otro recoge o entiende. Lo más seguro es que, entre lo que yo cuento/expreso y lo que el otro recibe, haya un mundo. Pero también se trata de eso, de emocionar(se), de mover(se), de provocar(se).

Mi trabajo se compone de muchos elementos: la lectura, la observación, la escucha, los recuerdos,… y con todos ellos voy armando las historias que me gustan, desde mí hacia los demás.

¿Tendrías algún consejo para alguien que desea introducirse en el placer de dedicarse a contar cuentos de forma profesional?

Consejos no vendo, que para mí no tengo. Lo único que me gustaría comentar es que, después de muchos años andando en solitario en el mundo de los cuentos, hace dos me encontré con la Asociación de Profesionales de la Narración Oral a nivel estatal (AEDA), de la que ahora formo parte, y con la que estoy encantada. Desde aquí trabajamos por y para el oficio. Animo a todo aquel, o aquella, que esté interesado, a ponerse en contacto con nosotros.

 

La necesidad de contar es tan antigua como el hombre y la narración oral, tan antigua como el nacimiento del lenguaje ¿Cómo se lleva la tradición, la necesidad de cercanía y la expresividad física con el medio tecnológico que encarna el futuro?

Mi oficio es de presente, de aquí y ahora, en directo. Con todo, he de decir que las nuevas tecnologías me están siendo de gran ayuda en la difusión de eventos y para una mayor presencia en las redes sociales. Este es un oficio muy solitario y de verdad creo que las redes, bien utilizadas, sirven de mucho, ya que te acercan más a la gente.

Actualmente vivimos una época en la que el desarrollo de la actividad profesional se ha vuelto complejo ¿Cómo afecta esta situación a una actividad tan inmediata como la narración oral? Han llegado los problemas al sector de las palabras? 

Vivimos tiempos difíciles. En mi sector no sólo nos afectan los recortes en presupuesto, sino que los impuestos son exagerados (21 % de IVA, 21 % de IRPF). Los impuestos son necesarios, por supuesto, pero no considero que la cultura deba tasarse como un producto de lujo. Entiendo que la cultura es como la enseñanza, la sanidad,… un bien necesario para el desarrollo y bienestar de la persona.

Y cómo crees que se maneja el sector cultural desde las instituciones para impulsar su desarrollo ¿Cuál es nuestro estado de salud?

Me da la impresión de que en Navarra, donde vivo, se ha invertido mucho en continentes y poco en contenidos. Una cultura con futuro necesita de políticas que apoyen la formación y la educación artística de nuestros niños y niñas, de nuestros públicos actuales y futuros. Creo que es importante que cada comunidad apoye a sus profesionales, a sus activistas culturales, para crear una comunidad rica en valores.

El futuro necesita de una cultura cuidada en el presente.

¿Y el futuro de la palabra? Creemos que los niños deben aprender a leer cuanto antes y cuando lo hacen dejamos de contar cuentos…

Me gustaría recordar a padres, madres, educadores… que los cuentos no son sólo para los niños pequeños, los cuentos son también para los niños más grandes, para los adolescentes, para los adultos. Sólo hay que buscar las historias adecuadas para esas edades, porque las hay. No dejéis de contar cuentos a vuestros niños porque se hagan mayores, a todos nos gusta escuchar historias. Y es que, como decía Lewis Carroll “contar cuentos es hacer un regalo de amor”.

Muchas gracias Inés, el acto de contar cobra una nueva expresión bajo el prisma de tus ojos. La tecnología nos separan de la conversación y del placer la palabra dicha, escuchada, inventada, soñada, recreada… La educación no formal cobra una nueva dimensión en este siglo nuevo que avanza y en ella la profesión del narrador renace en boca de los ‘Cuentacuentos’ .

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